jueves, octubre 13, 2005

Nostalgia y el nivel de la vida

Hace unos años, 20 millones de pesetas por un piso me parecía en el límite de las posibilidades de cualquiera. Hoy, mirando precios para volver a Cerdanyola (ay, al final he caído en los brazos de la nostalgia), el precio medio para un piso decente roza los 60. Y tenemos un Ministerio de la Vivienda. ¿Qué ha hecho este Gobierno para parar el subidón de los precios? ¿Y el anterior? ¿Y el anterior?

Y mira que más me vale no hablar de política: hablar no merece la pena, sólo actuar. Pero, cuando vamos a los aspectos cotidianos, resulta que es difícil evitar el tema.

5 comentarios:

Juanma dijo...

Es que dan ganas de okupar pisos, tú. :-/

Anónimo dijo...

Los pisos y las casas estan por las nubes.En sentmenat ya no estan por las nubes,estan por el universo.

Álex Vidal dijo...

Ay, amigo, pues en Sentmenat están 20 kilos por debajo de los precios de Cerdanyola. ¿Cuándo petará la dichosa "burbuja inmobiliaria"? ¿Y cómo nos afectará?

Nacho dijo...

No sé qué podrá hacer el gobierno, pero si la vivienda sigue siendo el refugio para ganar pasta de forma fácil o interviene o seguirán subiendo y subiendo.

Hace una semana he firmado la surrogación de la hipoteca de mi nueva vivienda y hablando con el director de la entidad bancaria me he enterado que un porcentaje estimable de mis "vecinos" (no uno ni dos) es gente de Madrid que ha comprado el piso para especular con ella. Es decir, sin la más mínima intención de vivir en ella, la ponen en el mercado con una ganancia de (ahora mismo) ocho millones respecto al precio de compra. Y supongo que habrá otros de Cantabria, pero a estos se les detectará un poco más adelante.

¿Cómo se ataja esto?

Os mentiría si os dijese que no se me ha pasado por la cabeza hacer lo mismo. Pero joder, yo quiero un lugar para vivir y no me da la gana contribir a que la burbuja siga subiendo y la gente que está en mi situación hipoteque la vida de sus hijos para pagarse 77 metros cuadrados. Pero claro, si eres de los que quieres llevar un tren de vida por encima del que te permite tu sueldo y comprarte un Volvo todoterreno para ir al Carrefour y llenar el carrito de la compra fardando delante de tus colegas en vez de seguir con tu coche familiar de toda la vida que cuesta el 30%...

Álex Vidal dijo...

Si ya me lo decía mi cuñado: «ni en bolsa, ni en fondos de pensión, ni en Letras del Estado, invierte en el ladrillo».

Y sobre Madrid (que me perdonen mis amigos madrileños), la última vez que atravesé en coche su Comunidad se me cayeron al suelo: fue poner la rueda tras el cartel rojo con siete estrellas, y no paré de ver obras y obras y más obras y más grúas y más obras. Un continuo hasta que salí a Castilla La Mancha.

No sé si eso pasa en Barcelona: lo que sí que te puedo asegurar es que desde hace bien bien 10 años esto ha sido una explosión: la gente de la Ciutat Comtal salen al primer cinturón porque no pueden con los precios de la ciudad, con lo que los precios del primer cinturón subieron tanto que los habitantes de allí saltaron al segundo cinturón, que sufrió un efecto similar de forma que los habitantes de allí saltaron al tercero, que ahora está subiendo...

Se quejan de la falta de suelo. Pero ahora, en Cerdanyola (ciudad del primer cinturón) van a aniquilar prácticamente la Via Verda (cinturón biológico que une las sierras de Collserola y Sant Llorenç) para doblar la extensión de la ciudad. El comercial de la última inmobiliaria que nos atendió creía que eso ayudaría a bajar el pastón que piden por los pisos. Pero yo no me creo que las nuevas construcciones bajen de los 70 kilos. ¿Qué solucionas? Sólo ayudas a aumentar las arcas de quienes sacan tajada.