sábado, enero 21, 2006

Rising Stars, de J. Michael Straczynski

Rising Stars: Born in Fire
Una esfera luminosa cae en el pueblo de Pederson (Illinois, Estados Unidos). Su destello afecta a 113 niños que estaban siendo engendrados en el momento de la colisón. A lo largo de la infancia cada uno de los especiales (tal como los llaman) empieza a desarrollar un superpoder: capacidad de volar, fuerza, rapidez, pero también hay quien desarrolla una belleza irresistible, quien posee una inteligencia fuera de todas las tablas de C.I., quien habla con los muertos, quien sana e incluso resucita, quien alcanza la condición de santo...

El paso a la madurez lleva a los 113 de Pederson por sendas diferentes. Algunos optarán por el anonimato. Hay quien considera que ha de poner sus poderes al servicio de la sociedad; hay quien piensa que son una condena, y hay quien los usa en su propio beneficio.

Y quien usará sus poderes para devolver los golpes que el rechazo por ser diferentes les asesta.

Quien haya visto Babylon 5 sabrá del talento de J. Michael Straczynski como guionista de gran talento, poseedor de una visión de conjunto que le permite imbrincar numerosos arcos argumentales en sus series y no dejar ninguno suelto. Siempre que la productora le deje, claro está, no como sucedió con las temporadas cuarta y quinta de Babylon 5. Quien no la haya visto aún... pues aún tiene una deuda pendiente con la que ha sido la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos hasta la llegada de la nueva versión de Battlestar Galactica.

Rising Stars: PowerComo el autor inteligente que es, respeta, adapta y convierte numerosos lugares comunes del género de superhéroes en una visión más realista y mucho más madura. El superhéroe deja de ser un superhombre, en su versión más nietcheziana, para convertirse en una persona con una habilidad, un talento (o una maldición). A su vez, ese perfil más humano sirve para que el autor vuelva a incidir sobre una de sus obsesiones: el rechazo, presente en forma de xenofobia en Babylon 5 y, aquí, en la repulsa al diferente, al "rarito". Una vista multifacética del miedo a lo diferente que impulsa al hombre (e incluso al superhombre) a las más abyectas barbaridades.

El punto fuerte de Straczynski es, sin lugar a dudas, la caracterización de personajes (valga como ejemplo las caídas y auges relacionadas de Londo Molari y G'Kar: toda una tragedia digna de un buen alumno de Shakespeare), y en ellos descansa gran parte del interés de Rising Stars aunque, debido al gran elenco de personajes que cruzan sus páginas, en algunos casos los trazos son mínimos e, inevitablemente, los secundarios resultan mucho más rígidos de lo que nos tiene acostumbrados.

Los dos primeros tomos de la colección en paperback fueron una lectura compulsiva, desde la perfilización de los protagonistas en su infancia, a través de la asunción (o no) de su identidad en una turbulenta adolescencia, hasta alcanzar una edad adulta en la que empiezan a ser conscientes de su difícil encaje en el mundo.

Pero.

Rising Stars: Fire and Ash
Sin embargo, el tercer tomo, Fire and Ash, me ha dejado bastante frío. Lo esperaba con impaciencia, a pesar de que, una vez los 113 de Pederson se hacen con las riendas de su destino y la narración pasa a centrarse más en la trama (una mayor tensión entre los especiales y algunos elementos reaccionarios del gobierno de los Estados Unidos), Straczynski empieza a pecar de cierta ingenuidad en el planteamiento. Sí, porque su proverbial caracterización desaparece cuando aparecen los militares (todos ellos una panda de ceporros a más no poder), o cuando desglosa los logros de los especiales en un mundo mucho mejor que está apenas pasada Utopía, girando en el primer cruce a la izquierda.

En esos detalles, la credibilidad de la obra queda mermada, y los últimos capítulos, a pesar de que el disparador del desenlace puede llegar a ser explosivo, conducen a un final flojo por poco inesperado y por pecar de mesianismo. Y a pesar de mi identificación casi completa con el punto de vista del guionista respecto a los temas que aborda. La suspensión de la incredulidad había quedado abortada mucho antes.

Aun así, os recomiendo encarecidamente los dos primeros tomos, Born in Fire y Power, si sois de los que preferís las neurosis de Peter Parker a la arrogancia de Clark Kent.

5 comentarios:

Gabriel dijo...

Hola Alex.
Fijate que llegue a tu blog por el blog de "Ninfa" y realmente esta muy interesante. Por ahi tienes una novela leida que se llama EL ULTIMO DIA DE LA GUERRA...¿lo podras comentar? Resulta que lo quiero comprar pero se ve caro y quiero mas o menos enterarme de si vale la pena...

Álex Vidal dijo...

¡Ey, gracias por pasar por aquí!

Christopher Priest es uno de esos autores de los que no soy capaz de hacer un análisis: está mucho más allá de lo que yo puedo leer. Déjame que te recomiende la reseña de de El último día de la guerra hizo Julián Díez en Bibliópolis (http://www.bibliopolis.org/seleccio/sele0002.htm), y que pases por la bitácora de Nacho Illarregui (http://elrincondenacho.blogspot.com), priestiano devoto y con mucho más talento que yo para reseñar libros.
Saludetes.

Nacho dijo...

Cómo te pasas...

"Rising Stars" sería mucho mejor serie si durante los quince primeros números Brent Anderson se hubiese encargado de los dibujos. Pero entre el mediocre que dibujó los primeros números y el inepto que dibujó el resto queda como una historia con un buen guión ensuciada por una ¿narrativa? ¿¿gráfica?? nefasta (y me quedo corto).

Sobre la historia... todavía no la he terminado. Me faltan unas cien páginas, así que no puedo decir nada. Pero sí veo algo que tengo cada vez más claro con este hombre. Stracomoseescriba está muy por delante de la mayoría de los escritores de superhéroes yanquis, pero a la hora de hacer algo trascendente carece del talento no ya de Alan Moore, sino de guionistas británicos que han acertado a darle un contenido sociopolítico de primer orden a sus historias como Peter Milligan o Jamie Delano. Y eso se nota demasiado, tanto aquí como en "Supreme Power", donde los clichés se vuelven a repetir sin mucho arte.

Aunque también te digo que en el fondo el tío no se aleja para nada de su propósito: hacer superhéroes espectáculo a lo grande. Y no le salen nada mal.

Álex Vidal dijo...

Sorry, me he saltado el aspecto visual de la obra. Y es que sobre eso sí que reconozco que no tengo ni la más mínima idea. Sólo puedo dar mi impresión: el de unos dibujos estáticos, chillones y de aspecto más bien amateur. Entre el realismo y el simbolismo, el trabajo queda a medias tintas (¡uy, qué gracia el chiste!). Aunque a veces, como en el caso de Gaiman, uno se pregunta si el guionista "estrella" no busca dibujantes menos talentosos para que no le hagan sombra.

Y si Straczynski (Estracinsqui pa los amigos) pusiese más esfuerzo en dotar de verosimilitud el entorno sociopolítico es que sería la bomba.

Lobisome dijo...

Hola Álex!

De sobra sabes hasta qué punto compartimos opiniones y pasiones sobre Straczynski (sin ponerme a dirimir quién vició a quién). O:)

Broma aparte, en esto también coincidimos. El último tomo de Rising Stars se mantendrá en mis estanterías por pura fidelidad al guionista y la genial primera parte de la colección, que si no ya lo mandaba a convertirse en pulpa de celulosa :(