jueves, junio 03, 2010

Una opinión intrascendente (como si se necesitasen más...) sobre Lost


Vaya por delante que nunca he sido un fan fatal de esta serie. House, Being Human, Dead Set o The Wire, por mencionar unas pocas, son temáticamente mucho más enjundiosas. Pero no hay que restarle méritos a una serie coral con tantos personajes tan bien perfilados, vehículos de centenares de conflictos subyugantes.

Personajes, conflictos... Pero ¿y los misterios? ¿No formaban la pared maestra del edificio narrativo, el motor del desarrollo de la serie? Pues no pocos éramos los que, la madrugada del pasado 24 de mayo, nos desvelamos para ver en presunto directo el último capítulo de Lost.

Aviso que, a partir de aquí, puede que caiga algún espóiler, y no sólo de esta serie. Pasado este punto, no me hago responsable de posibles frustraciones.

Yo también me quedé frío. Helado. Y poco después me cabreé como una mona por lo que, en un primer momento, parecía una tomadura de pelo de proporciones bíblicas. Una percepción favorecida por la clamorosa gambada de los productores y por el debate que siguió en Cuatro, en el que los tertulianos, apenas un minuto después del season finale, empezaron a desbarrar desde la ignorancia, ya fuera por el exceso de información generado durante seis temporadas, ya por una incapacidad de análisis rápido, o el fanatismo frustrado. Tampoco era de extrañar: el desconcertante final nos dejó a casi todos con las paticas vueltas.

Sin embargo, a la que uno va atando cabos, es capaz de, cuanto menos, vislumbrar el verdadero tema de la serie. Y no, me temo que los misterios de la isla no eran más que artificios narrativos.

Tampoco voy a intentar desarrollarlo: otros lo han hecho mucho mejor aquí y aquí (aunque el primer enlace dice lo mismo de forma más amena y sin repetir innecesariamente la misma idea en repetidas ocasiones). Incluso César Mallorquí le dedica una muy acertada entrada en su blog La fraternidad de Babel. Mallorquí, pone el dedo en la llaga al tratar el tema de las expectativas sobre la resolución de los misterios, que ha sido al final defraudadas.

Sin embargo, si todos (o casi todos) los misterios hubiesen sido resueltos, por supuesto que ya no estaríamos hablando de la serie. Pero, por otra parte, ¿alguien se sintó mal no saber las razones de la nave de Cita con Rama, o qué fue de los heechees?

No sería capa de asegurar ahora mismo, porque ya en la primera temporada algunas pistas ya indican al final emitido, que los guionistas se han visto atrapados por unas intrigas delirantes que han sido incapaces de cerrar, pero desde esta humilde tribuna quisiera reivindicar los misterios sin resolver como una de las mejores herramientas para crear mundos sugerentes. Quizá los lectores de ciencia ficción nos vemos en muchas ocasiones encorsetados en la resolución lógica de los misterios abiertos, y no toleramos la poética de los misterios. Porque si, dos semanas después, no estuviese aún considerando cómo Charles Windmore salió de la isla, montó la Iniciativa Dharma, qué andaban buscando, por qué llevaron osos blancos, qué otros experimentos hacían, qué papel jugaba Ben en la relación entre Jacob y Smokey, si tenía alguna... Quizá no estaría hablando de Lost ni recordándola con tanto cariño.

3 comentarios:

Jordi Enric dijo...

Lo siento, pero una cosa son misterios sin resolver que le pueden dar cierto misticismo o atmósfera a la serie y otra cosa muy distinta es que sea un colador de cosas sin resolver. Tomar como ejemplo, como durante las primeras temporadas nos tienen a todos con las uñas en el sofá por el secuestro del tan especial "Walt". Tan especial que al final se pierde en el olvido... o el señor "eko" creo que se llamaba así... ninguna mención a él tampoco. Yo creo que todo es marketing y que ahora vendrán las ediciones especiales, de coleccionista, los minutos extra, etc, etc.

Vale que los personajes están muy trabajados, eso me ha gustado mucho, pero la resolución no, creo que esta serie se merecía 3 o 4 episodios más para concluir todo mejor.

Álex Vidal dijo...

Lo de Walt tiene una explicación muy sencilla, que su "padre" Michael, el actor Harold Perrineau, reveló en el programa especial del showman Jimmy Kimmel: el niño ya tenía 18 años y estaba saliendo con chicas :)

No digo que no se hayan hecho con la picha un lío (es lo que parece con tantos frentes abiertos), pero que en ocasiones hacemos más énfasis en dar con respuestas que en sorprendernos con las preguntas.

Eso sí, la serie va a dar que hablar... años :)

Anna dijo...

Doncs jo, com més hi penso, més m’agrada. Queden coses per resoldre…si. I què? Una sèrie que ha jugat totes les temporades amb incògnites, doncs ja està bé que no les expliqui totes. Per mi no cal explicar-ho tot. I ha estat un final de personatges, no de temes. I si, el final coincideix amb una de les teories que ja circulava de feia temps. A mi no m’importa que hagin quedat coses deslligades o per explicar. Em deixo “enganyar” de gust per la ficció quan la “bola” té qualitat i no m’importa no entendre la meitat de les coses. I a mi “Lost” em sembla un producte televisiu collonut. N’hi ha de millors? Segurament... Però aquest és collonut.