Infinitat de poetes parlen de l'enyorança de la pàtria. Jo mai no he sabut apreciar l'art poètic.
Albert Sánchez Piñol, La pell freda
Benvingut/Bienvenido a la versión 2.0 de la bitácora de Álex Vidal. Un espacio destinado a... bien, a cualquier cosa que me pase por la cabeza.
Infinitat de poetes parlen de l'enyorança de la pàtria. Jo mai no he sabut apreciar l'art poètic.
La sociedad que se ha ido generando en torno a la televisión está acostumbrada a no creer salvo lo que ve y creerse todo lo que ve.
—Los dioses hicieron nuestros cuerpos, así como nuestras almas, ¿no es verdad? Nos dieron voces para que los pudiéramos adorar con cánticos. Nos dieron manos para que pudiéramos construirles templos. Y nos dieron el deseo, para que copuláramos y los adorásemos de esa manera.
—Tengo que acordarme de comentárselo al Septón Supremo —dijo Tyrion—. Si me dejaran rezar con la polla, sería mucho más religioso. —Hizo un gesto con la mano—. Acepto encantado tu sugerencia.
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Un día, William Gladstone, entonces ministro de Hacienda, visitó a [Michael] Faraday en su laboratorio. Sin saber nada de ciencia, Gladstone preguntó sarcásticamente a Faraday qué utilidad podían tener para Inglaterra los enormes aparatos eléctricos de su laboratorio. Faraday respondió: "Señor, no sé para qué servirán estas máquinas, pero estoy seguro que un día usted les pondrá impuestos".
El trabajo crítico oscila entre el análisis despersonalizado [androide] y la empatía comprometida. Una postura equilibrada, que intente eludir ambos extremos, quizás podría ser calificada con una vieja palabra: "simpatía".